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martes, 21 de noviembre de 2017

El retorno de las hormigas-zombi

Hormigas-zombi


Ya hemos hablado en este blog del hongo parásito Ophiocordyceps unilateralis también conocido como el hongo que convierte a las hormigas en zombis. Recientemente se ha publicado un trabajo en la revista PNAS que ha permitido una mejor comprensión de cómo hace el hongo para manipular el comportamiento de su hospedador.

Maridel Fredericksen, una estudiante del grupo liderado por David Hughes ha estudiado las interacciones a nivel celular entre el hongo y las células de los tejidos de la hormiga. Para ello lo que han hecho es coger hormigas y parasitarlas, o bien con O. unilateralis o con el hongo Beauveria bassiana. Este último es un hongo entomófago que invade todos los tejidos del insecto pero que no modifica su comportamiento (y que tiene interesantes aplicaciones biotecnológicas como bioinsecticida). Después han cogido las hormigas parasitadas y las han cortado en rebanadas con un grosor de 50 nanómetros. Luego han hecho fotografías microscopicas de cada una de esas rebanadas y posteriormente han reconstruido en 3D lo que han observado. ¿Parece fácil? No lo es tanto. Para hacer la reconstrucción 3D se tenían que manejar unas 2000 imágenes en las cuales hay que distinguir entre las células del hongo y las células de la hormiga. Asumiendo que una persona entrenada puede hacer dicho trabajo en 20 minutos (es mucho asumir) eso quiere decir que necesitaríamos todas las horas de un mes completo para completar el análisis. En lugar de eso lo que han hecho es colaborar con un grupo de Inteligencia Artificial para poder enseñar a un ordenador (lo que se denominan procesos "deep-learning") a distinguir entre las células fúngicas y del insecto para que posteriormente realizara la reconstrucción.


Reconstrucción tridimensional de la red fúngica que rodea las fibras musculares del insecto. En A se representa una fibra del músculo abductor de la mandíbula (en rojo) rodeado por 25 cuerpos hifales (amarillo). Clickear en la imagen para verla más grande. Las conexiones entre las células del hongo son pequeños tubos. Varias de las células tienen hifas en los polos y algunas corren paralelas a la fibra muscular (cabeza de flecha en recuadro interior). En el vídeo puede verse como se ha realizado esta reconstrucción. En B se muestran dos proyecciones diferentes de la reconstrucción. Las fibras musculares se encuentran en azul y los cuerpos fúngicos en rojo. Fuente de la imagen: Fredericksen et al. 2017.


Una vez realizadas las reconstrucciones lo que han visto es que en el caso de B. bassiana las hifas invaden todos los tejidos del insecto indistintamente. Pero en el caso de O. unilateralis lo que se han encontrado es que el micelio del hongo crece por todo el interior del insecto formando una red interconectada por unas estructuras especializadas a las que han denominado CATs por conidial anastomosis tubes. Las hifas rodean las fibras musculares de la hormiga pero sin destruirlas (puede verse la reconstrucción en este vídeo). También han visto que el hongo destruye las neuronas motoras de la hormiga asegurándose así el control muscular. Finalmente, han visto que el hongo no invade el cerebro de la hormiga. Lo que hace el hongo es controlar al hospedador de manera periférica al parecer secretando una serie de sustancias. Según Hughes, la hormiga se convierte en una marioneta en el que las cuerdas serían las hifas del hongo. Los investigadores creen que el hongo no ataca el cerebro de la hormiga hasta que se ésta no realiza el mordisco final en el envés de la hoja donde quedará fijada.

2 comentarios:

delfreddy dijo...

Me encanta que hayas escrito sobre nuestro paper. Muchas gracias! Lo único es que soy una estudiante, no un estudiante. --Maridel Fredericksen

Manuel Sánchez dijo...

¡Gracias! Corregido el pequeño detalle